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2008/07/09

Nueva York - Madrid

Para aprovechar la última mañana nos tomamos el desayuno en el Jaffa Cafe (again en St Marks Place).

Luego nos subimos hasta el norte de la isla, a la altura de la calle 168, en Washington Heights, tan arriba que puedes llegar del este al oeste en minutos. Allí vimos la casa Jumel (en realidad una mansión), la primera de Manhattan y la pequeña calle de Sylvan Terrace, con sus casitas de madera.

A esa altura del barrio, en la margen izquierda viven básicamente dominicanos, con lo que los nombres de los negocios y los anuncios mezclan castellano e inglés. Unas 30 calles más abajo está la Universidad de Columbia, con sus edificios de inspiración clásica (griega y romana, vamos) y sus alumnos tirados por el suelo mientras presumen (cabrones) de sus MacBook Air.

Luego atravesamos el Morningside Park hasta coger el metro y aparecer 20 minutos después, como por arte de magia, en la 3ª Avda con la calle 14. Una de las cosas que más llaman la atención del Metro de NY son los trenes express. En ciertas líneas hay unos trenes que paran en (aproximadamente) un tercio o un cuarto de las paradas (las más importantes, se supone), con lo que va como un tiro.

Luego comemos en un rico vegetariano, escribimos alguna postal, rematamos la maleta y nos mareamos un poco con el calor del sol y el aire acondicionado del taxi que nos lleva al JFK.

Nada más (de relevancia, vamos). Hasta la próxima, NY y un abrazo muy fuerte a nuestros dos anfitriones.

8582 pasos recorridos

[Fotos de Nueva York]

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2008/07/08

Nueva York, séptimo día

Como buenos cabezones, al día siguiente del gran diluvio volvimos a Central Park. Alguna zona se mantenía medio inundada, pero en general todo estaba seco. Vemos ardillas, pájaros de varios colores, patos, ocas y tortugas. Paseamos descalzos por el césped y vimos que una turista separaba con el pie las flores de una placa en honor a John Lennon (Strawberry Fields) para que no le taparan el texto que ponía 'imagine'.

Después de compras varias por la quinta avenida (poderoso caballero es don Euro) cruzamos (en metro) el río para ir a Williamsburg, Brooklyn: zona de casas bajas, gente joven y barbudos por la calle, tiendas de discos y mucha ropa vintage. Nos subimos en el taxi de un hombre que nos reconoció no tener mucha idea de cómo conducir en el barrio. Aún así nos consiguió llevar a la Tienda de Superhéroes de Brooklyn, dónde puedes comprar kriptonita, botas y capa, guantes con ventosa para subir por las paredes, identidades secretas (yo tengo la mía) y líquidos que permiten adquirir la invisibilidad, telekinesis o telepatía.

Vuelta a Manhattan para llevarnos algo a la boca en un sitio no muy memorable llamado Cosí (una cadena de restaurantes similar al VIPS pero más humilde). Luego toca alguna otra tienda de discos (la siempre recomendable Sounds of the Universe), localizamos (por fin) la Vogue china y también nos llevamos algún cómic de Forbidden Planet.

Vuelta a casa para cenar los ravioli de pimiento asado, mozzarella y albahaca de Raffetto's. Hmmmm

27905 pasos recorridos

[Fotos de Nueva York]

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Nueva York, sexto día

Había que pasar la prueba en algún momento. Por increíble que parezca, el café del Starbucks aún es peor y más insípido en EEUU que en España. La idea era hacer un picnic en Central Park. Aprovechando que el Euro está fuerte nos avituallamos en Dean & DeLuca y allá fuimos.

Las nubes empezaron a meternos el miedo en el cuerpo conforme entrábamos en el parque. Decidimos situarnos cerca del lago cuando empezaron a caer las primeras gotas. Como hacía mucho calor, una lluvia corta y fuerte parecía la opción más probable, así que nos refugiamos debajo de uno de los pequeños puentes que se encuentran en la parte central. Poco a poco empezó a llegar más gente, más agua y los primeros apretones. Algún atrevido (la cortina de lluvia era realmente espesa) avanzó algo así como 10 metros hasta unos árboles que daban protección para darse cuenta de que no había escapatoria y volver bajo el puente. Cuando la situación empezaba a ser un pelín agobiante (más gente que espacio) la lluvia cesó, con lo que los fuertes no tuvieron que sacrificar a los más débiles.

El agua comenzó a evaporarse debido al calor del alquitrán, las piedras y hasta la madera de los bancos, pero el cielo amenazaba con repetir. No quedó otra que hacer el picnic en casa y tirarnos un buen rato viendo la TV mientras fuera seguía cayendo la lluvia.

Poca historia más. Un paseo por la zona ajardinada en la que estábamos viviendo en el que nos acompañó la inquietante presencia de una ardilla negra y cena en una crepería de St Marks que tenía tan fuerte en aire acondicionado que había que subir basante el tono de la voz para que se siguiera bien la conversación.

10929 pasos recorridos

[Fotos de NY]

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2008/07/07

Nueva York, quinto día

Volvemos a desayunar en el Paradise, en la 4ª avenida. Después de pasar por un spa de Elisabeth Arden para abrir poros y tomar un riquísimo te frío a la cereza dejo al resto de la expedición (van al Metropolitan Museum) y voy a Queens para visitar 5Pointz, un gran edificio semi-abandonado repleto de graffitis hasta en el tejado.

De vuelta a Manhattan visito Zabar, una especie de Meca para cualquiera al que le guste la cocina: la mayor concentración de utensilios, comida preparada, productos frescos y delicatessen que he visto nunca. Atravieso Central Park hasta el Metropolitan y bajamos a Madison Square para tomar una fantástica hamburguesa en el Shake Shack y descansar un rato.

Luego nos acercamos a Raffetto`s, una pequeña casa italiana en la que venden una riquísima pasta casera. Después de no encontrar unas bambas en la enésima tienda de ropa me tomo un vasito de te verde con limón, menta y uva en Union Square.

De vuelta en casa nos tomamos unos ravioli de calabaza, limonada San Pellegrino y un Zuccini Bread (bizcocho de calabacín con frutos secos). Mientras esperamos la hora de salir a dar una vuelta nos vemos Wedding Crashers (‘de boda en boda’).

Además de los habituales se suman otros dos miembros (Arnaud y Carlos, ‘el ociólogo’). Vamos a un par de pubs. En uno de ellos nos llevamos una sorpresa cuando, al salir, nos sigue el dueño para pedir explicaciones de por qué no habíamos dejado propina (en realidad la camarera había entendido mal cuando se le pidió que nos cobrara siete dólares más lo que correspondía, incluyendo así el ‘tip’). En EEUU lo de las propinas para los camareros es más que una costumbre. Nos cuentan la historia de un compañero que se olvidó de pagar la propina en un restaurante y tuvo que dar explicaciones al cocinero, que salió pitando cuando se enteró.

24382 pasos recorridos durante el día, 33093 contando la salida nocturna

[Fotos de Nueva York]
[Fotos de 5Pointz]

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2008/07/06

Nueva York, cuarto día

Me lo había comentado un amigo argentino: "Mis sobrinas están locas con una serie de dibujos animado que protagoniza una niña y en la que mezclan palabras en castellano en medio del inglés". Realmente 'Dora the explorer' (mucho más bonito 'Dora la exploradora') es graciosa como serie, tiene un punto extraño por su uso del castellano y tiene un éxito tremendo. Por la calle se ven posters de la serie y en los quioscos se pueden comprar libros de Dora y su amigo Pedro. Me mató cuando al final del capítulo agradeció la ayuda prestada por otro personaje con un 'gracias you'.

El desayuno fue esta vez en una pequeña pastelería regentada por una judía rusa que lucía con orgullo el certificado de ser un establecimiento de comida kosher.

Tocaba volver al Village para visitar tiendas de ropa. De paso estuvimos en el Chelsea Market (un gran edificio cuyos bajos están ocupados por sucursales de las mejores pastelerías de la ciudad, algún supermercado de alimentos orgánicos y un par de sitios en los que comer) y el Meatpackage District, en el que hangares semi-abandonados comparten espacio con alguna de las tiendas y restaurantes más lujosos de la ciudad.

Entre tienda y tienda vimos un pequeño memorial (titulado 'Titles for América') compuesto por un par de cientos de baldosas de cerámica dibujadas por niños en recuerdo del 11-S.

Luego nos fuimos a Nolita (north of little italy) y el Soho (Sout Houston Street), donde vimos más tiendas y comimos un rico couscous en el Café Gitane. Tras otro repaso por el Soho subimos hasta Times Square para hacer con gusto el turista y visitar la tienda M&Ms.

26452 pasos recorridos

[Fotos de Nueva York]

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Nueva York, tercer día

Paseo hasta la 4ª Avda con la calle 12 para desayunar en un pequeño pero bonito café llamado Paradise. Luego subimos al MoMA, junto a la Tate Modern el mejor museo de arte contemporáneo que conozco. Casi tres horas después (con una pequeña sobredosis de instalaciones en la parte final), paseo por Madison Avenue y avituallamiento en un Pret a manger.

Por la tarde volvemos al Stuyvesant Oval (a casa, vamos) para tirarnos en el cesped mientras escuchábamos un concierto (hacen uno cada semana) de un grupo instrumental de pop-funk. Lo más sorprendente era la cantidad de enanos de dos-cinco años que se lo estaban pasando allí pipa con la música a todo trapo.

Recogemos a Juególogo y cenamos en un italiano de Bleeker (a la altura de la 8ª Avda). Otra vez el exceso de cubitos en la bebida y el aire acondicionado ponen en riesgo nuestras gargantas.

Después de un buen paseo de vuelta (Nueva York de noche tiene su encanto) tomamos un cocktail (ginebra, arándanos y jengibre el mío) en el Mogador, en St. Marks Place.

21813 pasos recorridos

[Fotos de Nueva York]

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Nueva York, segundo día

Nueva experiencia made in usa: lavar y secar la ropa en el laundry. Lo de que solo tarde 35 minutos en limpiar la ropa es un tanto sospechoso, pero no hay mucha opción.

Desayuno sano (yogur casero con cereales y fruta) pero caro y pillamos el metro para llegar al Rockefeller Centre y subirnos al 'Top of the rock' para ver la isla de Manhattan justo antes de que se pusiera a llover.

Un rato después llegamos a Chinatown buscando como locos la Vogue China para una amiga. Comemos, probamos el helado (Marco Polo, ladrón!!) de Lichi y el de Taro, entramos en mil tiendas extrañas y probamos una especie de mini-buñuelos callejeros.

El paso continúa por Little (y tan little) Italy, Tribeca (triangue below Canal Street), dónde vemos un rodaje, la Zona Cero (a este ritmo construirán algo para el 2050) y nos subimos al ferry que lleva a Staten Island para ver anochecer mientras pasamos frente a la Estatua de la Libertad y volvemos a NY.

En casa vemos el show de Stephen Colberty, tras las risas, nos quedamos sopa.

24436 pasos recorridos

[Fotos de Nueva York]

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De Washington a Nueva York

“¡Os vais en el bus gay!”, nos habían dicho el día anterior. “Sale del barrio gay de Washington (Desde la plaza de Dupont Circle), los dueños son gays, los clientes son gays y llega a Chelsea, que es el barrio gay de New Cork”. Desde luego los que organizaban la cola de clientes eran homosexuales, igual que varios de los pasajeros. El conductor, un hombre hispano que nos recogió tarde “porque en mi anterior trabajo salíamos a las diez, no a las nueve y media”, pidió disculpas como cuatro veces por el retraso, reiterando siempre (y con un toque de sarcasmo) que debíamos culparle a él, no a la empresa.

El juególogo nos esperaba en Penn Station. Tras un rápido pase por su casa (situada en una especie de ciudad jardín denominada Stuyvesant Oval) vamos a comer “a un japonés que no tienen sushi”. Luego visitamos su despachito en la NYU y nos ponemos a pasear: Greenwich (bien), Chelsea (psss), cogemos la 25th y vamos hasta Madison. De ahí bajamos a Union Square y nos tomamos unos ricos zumos de Manzana Fuji (un tanto fuerte) y raspberry (frambuesa) en el mercadillo de agricultores que se monta allí.

Recogemos, ahora nosotros, al juególogo en Washington Square y vamos al sur para cruzar a pie el puente de Brooklyn. Al final de la caminata la recompensa es una nueva visita a Grimaldi’s para degustar sus fantásticas pizzas y cannoli.

Las fuerzas flaquean y toca dormir.

21381 pasos recorridos

[Fotos de Nueva York]

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2006/10/03

El viaje a NY (y Nueva Inglaterra) en fotos

Juro que durante el viaje no tenía la impresión de estar sacando muchas fotos. Incluso me daba pereza sacar la cámara, con lo engorrosa que es. 'Mira que si me la roban' (seguro que hay otras mejores para llevarse). Pero al final llegué con casi 400 fotos que aquí han quedado en 114.

Estoy seguro de que 30 bien escogidas también hubieran valido (y 10), pero la incontinencia ha podido conmigo y he creado un set con todas estas: las cosas que he visto, con quién las he visto y la forma en la que las he visto.

Si me dejo algo en el tintero, es secreto.

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2006/09/29

The Internet is for porn

Último día (avión a parte) en NY. Primero cola para comprar una entrada a precio reducido (35%) para un musical de Broadway, luego comida por el East Village y paseo por los muelles del Hudson, donde han montado un campo de golf gigante con unas cuantas banderitas (y sus correspondientes hoyos) para que unos 30 o 40 tipos hicieran diana desde varios cubículos situados en un edificio adyacente. Vamos como si le quitaran la fachada a una casa y cada uno tratara de hacer un birdie desde su habitación

Le tenía algo de respeto a lo de ver un musical en inglés, pero los actores de Avenue Q (tres premios Tony, que si no no eres nadie) se esforzaron lo suficiente en vocalizar como para que me enterara y hasta me riera con los chistes. La obra es original (mezcla personajes de carne y hueso con muñecos) y trata de eso tan bonito que es la integración de gente de distintas razas y costumbres en un mismo vecindario. Lo mejor, un número titulado 'The Internet if for porn'.

Ver fragmentos de vídeo de la obra

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2006/09/28

Big in New York


"Mamá, mira, por fin encontramos la salida". No sé cuánto tiempo llevaba el crío en el Museo Metropolitan, pero yo había pasado algo más de tres horas y media disfrutando como un enano pero también necesitaba salir. Eso no es un museo, es una sala infitita que nunca se acaba. Es como para pasar un día entero allí, viendo cuadros (uno se llega a cansar de Degas después de 35 cuadros y 30 esculturas), piezas y objetos de todos los continentes y todas las épocas.. y hasta el patio completo de un castillo de Almería!!! Tremendo.

Después de visitar alguno de los principales mercados de comida preparada y delicatessen de NY (Dean&Deluca y Zabar's), visita al Upper East Side (Central Park a la izquierda) y concierto de tres nuevos grupos (el mejor Grizzly Bear) en una sala fantástica: Bowery Ballroom.

Al día siguiente amanezco en Harlem y visito El Barrio (Spanish Harlem), más animado que su hermano afroamericano. Día de compras varias, con parada (ver foto) en la tienda de juguetes FAO Schwartz para hacer el tonto en el piano que tocaba Tom Hanks en la peli Big mientras bailaba.

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2006/09/26

De puente en puente

Hoy tocó visita a Brooklyn, otro de los barrios de NY y del que las guías (que se centran en un 95% en Manhattan) parecen decir que no hay nada que ver. Es tan grande que se hace imposible dar una opinión definitiva sin pasarse un mínimo de 3 días enteros allí, pero me han encantado sus calles llenas de casas de 3 pisos y árboles en las aceras, sus iglesias y lo tranquilo que parecía poco. Estuve por las zonas de Brooklyn Heights y (sobre todo) Carroll Gardens. Mucho italiano y algún canal de agua que llega del Hudson. Me recuerda a algunas áreas de la Zona 2 de Londres.

Comí en Grimaldi's, un restaurante buenísimo que está bajo el puente de Brooklyn. El horno es de carbón y la pizza es de las mejores que he tomado nunca. Al lado hay un pequeño parque que une los puentes de Manhattan y Brooklyn. Hasta juraría que la imagen del cartel de Manhattan, de Woody Allen, está tomada allí. Luego metro y paseo por Broadway entre Union Square y Madison Square, donde está el famoso Flatiron Building.

Vuelta a New Haven, donde vamos a la sala Toad's a ver el concierto de Why? (ex miembro de cLOUDDEAD) y Yo La Tengo. Interesantes y adictivos los primeros, quedó claro que en directo Yo La Tengo es Ira Kaplan y su guitarr, para bien y para mal. Una curiosidad, aquí la gente no canta las canciones con el grupo. Aplaude al final y punto.

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2006/09/25

Harlem, estado de ánimo

Hoy tocaba conocer Harlem, situado en la parte norte de la Isla de Manhattan y cuna del jazz de los años 20-40. No nos dejaron entrar al sermón de la famosa Abysinnian Baptist Church porque ya estaba a reventar, así que acabamos en otra mucho más modesta en la Avenida Malcom X. El Pastor no dejaba de gritar enfadadísimo sin decir nada.

Harlem es un lugar extraño. Toda la ciudad es como pasear por una película, pero este barrio es tremendamente real. Sientes lo gastados que están los edificios y estás mucho más alejado de lo que es una ciudad europea. Es un estado de ánimo.

Después de ver (era lógico, pero me sorprendió) los maniquíes negros de una tienda de H&M nos bajamos al East Village a tomar un brunch en un sitio súper divertido (Yaffa Coffe) y luego paseamos por Alphabet City. El día acabó paseando por la mitad superior de Central Park, dónde por fin escuchamos un concierto de gospel.

Luego a coger las maletas y despedir en el metro a la primera del zafarrancho de visitantes que habíamos venido de España para ver a Poldavo, Mónica. El día pintaba gris, así que nos volvimos a New Haven un poco cansados y melancólicos, como Harlem.

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2006/09/22

Seis horas en Madrid

"Ohhh, sois de España. Me encanta bailar salsa y merengue. Pasé una vez seis horas allí (...) bueno fue en el aeropuerto, pero seguro que Madrid es genial. Sé decir algunas cosas en español, como 'te quiero' y 'esto y caliente'". Lo juro, yo solo quería que me diera un gyro (una especie de kebab de lomo de cerdo), pero el tipo empeñaba en hacerse el simpático.

Después de comer algo, visita al MoMA, un fantástico museo a pocos minutos de Central Park que parece (en su colección permanente) un catálogo de la editorial Taschen: Un cuadro de Yves, otro de Delaunay, un par de Chagall, otro de Cezanne, algo de Mondrian, Marc, Hopper, Gris, Macke, Seurat, Warhol... y como 'highlights' Las señoritas de Avignon de Picasso, La danza de Matisse y La noche estrellada de Van Gogh. Además de una zona dedicada a escultura, alguna instalación y una planta dedicada al diseño (sillas, teteras, mesas...) y planos de arquitectura. El edificio también impresionante. Mira de tú a tú al Tate Modern. Y además dejan hacer fotos a los cuadros.

Luego nos cruzamos con la comitiva del presidente de Irán. La policía nos dejó pasar por una calle cortada con un par de ejecutivos y nos cruzamos a varios diplomáticos con un pin de Irán. Uno de ellos se parecía a Ahmadineyad. Yo comenté por bajo "igual es su primo" y uno de los ejecutivos respondió "sí, o su hermano gemelo enano".

Luego tomamos el ferry para ir a (y volver de) Staten Island, cruzando frente a la Estatua de la Libertad y viendo al regresar todos los rascacielos de Manhattan de cara. Muy chulo, y gratis (algo raro en esta ciudad).

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2006/09/21

Madison con la 14ª maravilla

'Yummy' es la palabra que utilizan los estadounidenses para referirse a algo tan sabroso que dan ganas de tirarse encima para comérselo. En Nueva York esperaba probar el mejor perrito, hamburguesa y tarta de queso de mi vida (hasta el momento). Hoy he cumplido con lo primero, y por mucho. Y ha sido en un simple puesto callejero. Ni siquiera en una zona en la que tengan fama. Horas después me llevaría un ligero chasco con una caríiiiisima hamburguesa en un local supuestamente especializado en comida americana. Habrá que volver a los puestos callejeros.

Primera visita cultural: Whitney Museum, especializado en Arte estadounidenses y localizado en Madison Av a la altura (+-) de la calle 70. Muy mono y con una magnífica colección, pero demasiado pequeño para justificar los 15 dólares de la entrada. Lo más destacado, una exposición de los primeros trabajos de Hopper, incluidos sus trabajos como ilustrador de revista. También me gustó mucho una instalación de Christian Marclay en la que hacía de VJ con imágenes de películas en las que se cantaba o tocaba un instrumento. También me encontré con la escultura más creíble y realista que he visto nunca en mi vida: una señora entradita en carnes sentada en una silla mientras lee unas cartas. A medio metro de distancia aún parecía real.

Luego la milla de oro (Madison Av y Quinta Av) con tooooodas las tiendas de los diseñadores más famosos y la famosa joyería Tiffany's, exactamente igual de como la recordaba de la película.

Empire StateTras una visita a la tienda Nintendo visitamos el Rockefeller Centre. La famosa pista de patinaje había dejado sitio (solo por verano) a una terraza. Tocaba subir a lo más alto. El Rockefeller se construyó el mismo año que el Empire State y es unos 10 o 15 pisos más bajo, lo que le convierte en el segundo más alto de la ciudad. La desventaja de su vista ante la del edificio favorito de King Kong es que no tiene una vista tan espectacular del sur de la isla. Las ventajas son una mejor vista de Central Park y que hay mucha menos cola. La vista (subimos al anochecer) es realmente espectacular, tanto como para quedarse embobado una hora. El año que viene se van a elegir en Portugal las nuevas 'Siete maravillas' del mundo. Mi voto va para las luces de Manhattan.

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2006/09/20

La vida es un serial

Pobre Carrie Bradshaw, que tiene que dejar las casitas, las tiendas y los Bistros del Village para llegar al antiguo matadero (entre la calle catorce y la décima avenida), que huele como tal, para comprar ropa en tiendas tan exclusivas como Scoop, Jeffrey o las boutiques de Stella McCartney y Alexander McQueen. Pobre Carrie Bradshaw, que no deja de cruzarse allí con chicas más altas, guapas y delgadas que ella, modelos atraídas por el chic sucio y el mundillo de las galerías de arte del barrio de Chelsea. "No les dejarían desfilar en Madrid", se consuela.

Para quitarse el mal sabor de boca de una compra no satisfactoria (ni siquiera ella puede permitirse 4.400 dólares por un abrigo), Carrie bajará una manzana (hasta la calle trece con la novena avenida) para comer algo tailandés en el espectacular Spice Market y planear su próxima incursión a la tienda de Manolo Blahnik entre la 5ª y la 6ª avenida (en la calle 54) para volver a consolarse con un par de zapatos. Pero antes, una visita a Little Korea para conseguir un mansaje reparador en sus doloridos pies y un capuccino en cualquier Dean & Deluca, dónde escribirá su columna.

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2006/09/18

Todo está iluminado

La primera vez que realmente me ha impresionado Nueva York es cuando he visto las luces de Manhattan por la noche desde Brooklyn. No es una postal gigante, es de verdad.

Como los domingos el tráfico en Nueva York no es la locura de los otros seis días de la semana decidimos coger un coche para bajar a la ciudad. Una hora y media con radio y sin marchas que acabó con el vehículo (enorme, por cierto) aparcado en el sur de Manhattan. Después de encontrar por Little Italy una tienda de delicatessen españolas que tenía casi mejor surtido (y no excesivamente caro) que cualquier sitio similar de Madrid nos acercamos a Nolita para comer en un cubano especialmente recomendado por Eugenia Silva. Pequeño, llenísimo de gente y un tanto ruidoso, el Habana Café ofrece abundante comida y caras (y pintas) guapas por un precio económico.

BalthazarLuego nos tomemos un café en el Balthazar (muy, muy chic) antes de quedar con Cristian, que nos llevó a una enorme librería y la tienda de Prada en Broadway: un edificio espectacular que en su día albergó en Museo Guggenheim.

Volvemos a por el coche y cruzamos el puente de Brooklyn (el día antes lo hicimos andando) para disfrutar, ya de noche, de las luces de Manhattan en una explanada preparada a tal efecto justo al otro lado.

Todavía embobados decidimos seguir en el lado este de NY y serpentear por entre los muelles para encontrar una vista de la Estatua de la Libertad. Misión cumplida. Pero lo mejor fue que también dimos con un restaurante mexicano (Alma) de tres pisos (uno de pub y dos de restaurante) en medio de ninguna parte. Además de una buena comida, el lugar ofrecía otra vista impresionante de los rascacielos de la isla.

Después una pequeña visita a Harlem para dejar a nuestro 'invitado', un ratillo perdidos por el Bronx de madrugada (brrrr) y vuelta a casa.

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2006/09/17

San Gennaro

"En realidad no hay nadie como nosotros, los italianos". Así se las gastan en las fiestas de San Gennaro de Little Italy. Y eso que la mitad de la audiencia eran negros, latinos y orientales.

El día había comenzado tranquilo, con desayuno familiar en New Haven, en el que reafirmé que no me gusta la crema de cacahuete. Llegamos a NY a la hora de comer, fuimos a un vietnamita barato y muy rico en un extremo de Chinatown. Al salir, frente a los juzgados centrales había un montón de gente. ¿Estarán juzgando a alguien famoso o rodando una película? Lo segundo. Cambiando de acera veo a Ridley Scott darle órdenes a un fulano con el pelo grasiento, que resulta ser Russell Crowe. La peli se titulará American Gangster.

Cruzamos hasta la Zona Cero. Es muy extraño, porque no se respira nada especial. Hay fotos del 11-S y dibujos de los hijos de los fallecidos recordando a su 'daddy' (nunca a sus madres, ¿solo murieron solteras en el World Trade Centre?), pero resulta frío. Además está todo sin construir. Tenía razón el alcalde de Nueva Orleáns al decir que ellos recogieron todos lo que había destrozado el Katrina en un año y la Zona Cero parece igual que después de los atentados.

Little ItalyDespués de ver lo pequeñito que resulta Wall Street, compramos algo de comer en un mercado muy exquisito pero nada caro en la misma zona y subimos Broadway hasta pillar Lafayette y pasearnos por las fiestas de San Gennaro en Little Italy. Muchos puestos de comida (cara) y un pequeño escenario en el que una mezcla de Tony Bennett y Dean Martin interpreta (muy bien, la verdad) clásicos italoamericanos ante una audiencia de señoras de 50-60 años y tipos repeinados y con puro.

Un trozo de pizza, una visita a un (triste) mercadillo de 'diseñadores emergentes' y para casa.

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2005/02/14

Las puertas de Christo & Jean-Claude

Un vecino de Nueva York decide hoy por la mañana dar un paseo por Central Park. Nota más agitación de la habitual conforme se adentra en el recinto. ¿Ocurrirá algo? Ya se sabe que Central Park es un lugar en el que puede pasar de todo. Pero esto lo supera: 7.500 puertas de 5 metros de altura y de las que cuelgan 7.500 paneles de tela de color azafrán. Los arcos cubren 37 kilómetros de senderos por el parque. Y así hasta el 28 de febrero. Las preguntas serían ¿Quién ha hecho esto? ¿Significa algo? ¿Por qué?. Vayamos por partes.

¿Quién ha hecho esto? Christo & Jean-Claude. Los dos nacieron el 13 de junio de 1935. Él en Bulgaria y ella, hija de un importante militar francés, en Marruecos. En el año 1958 se encuentran en París. Ella es la más práctica, y él el creativo.

Desde entonces forman un equipo que se dedica a hacer posibles las intervenciones artísticas que surgen de la cabeza de él. La mayoría de sus obras se sitúan en espacios públicos, y son financiadas enteramente por la venta de los dibujos previos y merchandising. Entre sus trabajos destacan:
- La cortina de acero (París, 1962)
- La cortina del valle (Colorado, 1970-72)
- Islas cercadas (Florida, 1983)
- El Pont Neuf empaquetado (París, 1985)
- Los paraguas (Japón y Estados Unidos, 1991)
- El Reichstag empaquetado (1992-1994)

¿Significa algo? Según sus autores, "no tiene ningún objetivo. No es un símbolo. No es un mensaje. Es sólo una obra de arte".

¿Por qué? Desde un punto de vista práctico y un tanto triste, porque querían hacerlo y se lo pueden permitir. Están establecidos como grandes artistas y tienen la habilidad y la influencia para convencer a los poderes públicos y conseguir permiso (muchas veces tras largas negociaciones) para realizar sus intervenciones en espacios públicos.

Pero es que detrás de todo esto, no hay que olvidarlo, hay una obra de arte. Una expresión de imaginación y creatividad que pretende afectar a la gente: a los que paseen durante estos días por Central Park, a los que se queden boquiabiertos viendo 'eso' en la TV o los periódicos e, incluso, a los que lean sobre ello dentro de 50 años.

Se trata de una explosión de fantasía en medio de un espacio cotidiano. Como una invocación a la magia, un sueño puesto en la tierra que hace surgir sentimientos y pensamientos irracionales. Un choque frontal con la rutina.

Y la sorpresa es uno de los mayores tesoros de la vida.

+ INFO:
- Especial sobre The Gates en el NYTimes
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