2008/09/27

Hanoi 2

Después de un buen café y un croissant medio decente pillo un taxi para visitar el Museo Etnológico de Vietnam, que queda bastante lejos del centro. Me reafirmo en la locura con la que conducen, llegando a embotellarse en un cruce gente de todos los carriles. Mi taxista tuvo que sacar la mano dos veces para recolocar el retrovisor después de sendos golpes.

También es increible como conducen las chicas bajo la lluvia: algunas descalzas y otras con tacones.

Una vez en el sitio me quedé sin ver las recreaciones de casas que tienen en el patio exterior por culpa de la lluvia. Pero la verdad merece la pena ver el museo. Te cobran un extra (que es el doble del precio de la entrada) por hacer fotos. Realmente no vale la pena (la luz es bastante mala y nadie te pide el ticket cuando haces fotos para ver si lo has pagado). La tienda que hay a la salida tiene productos hechos a mano por los miembros de las distintas etnias (especialmente los de la zona de Sapa) a precios mucho más asequibles que los que se pueden encontrar en Hanoi.

Luego localicé la Cinemateca (donde están poniendo un ciclo de cine mexicano). Al salir de allí me fui a buscar una zona de restaurantes detrás de la Catedral (sí, sí, Catedral) de San José. Es gracioso ir por la calle e identificar los otros hoteles/hostales que había visto en internet y por los que no me había decidido.

Cuando llegué ni me trajeron carta ni nada. Se ve que es plato unico (se llama Cha Ca), así que me trajo un hornillo con una especie de wok, me acerco cuencos con los ingredientes (varias cosas verdes desconocidas, trozos de un pescado similar al mero, fideos de arroz, cacahuetes, unos brotes de a saber lo qué, chiles y salsa de pescado. Lo pones en el wok a tu gusto y te lo vas haciendo tú mismo. Cocina colaborativa. Estaba rico, pero creo que me cobraron doble por ser turista (es lo malo de comer en un sitio sin carta ni tablón con precios).

Alrededor de la Catedral es una de las zonas más agradables para pasear del centro, con varias tiendas de ropa, muchas cafeterías y galerias de arte (en realidad tiendas con cuadros, en las que se mezclan obras originales y copias de pinturas famosas).

Después toca el primer masaje de pies vietnamita. Aunque el tipo me pegaba puñetazos por todos los lados me ha parecido menos agresivo que el masaje tailandés, en el que te clavaban los dedos con saña. Me preguntó que de donde era. Cuano le dije que vivía en Madrid me saltó con lo de siempre: Real Madrid, Raúl González, La Liga. La verdad es que ven un porrón de fútbol europeo a través del satélite, especialmente la liga inglesa y española.

Es gracioso escribir desde los ordenadores del hotel. Ahora mismo los otros dos están ocupados por los que curran aqui: uno se esta descargando una pelicula y el otro jugando online a una de esas aventuras gráficas en las que vas con una pistola matando a gente y tienes la 'cámara' (o punto de vista) justo encima de la cabeza.

Después de descansar un rato voy hasta el teatro de marionetas de agua, un espectáculo típico y que consiste en un decorado/piscina en el que unos operarios escondidos tras unas cortinas y con el agua hasta la cintura accionan unos muñecos (seres humanos, animales y seres mitológicos) recreando escenas folclóricas vietnamitas.

Finalmente me tomo unos rollinos, un te y una especie de bruschetta vegetariana en un sitio llamado Puku al que hay que acceder a través de unas escaleras que están a mitad de un callejón que da a una calle +- principal que se llama Hang Trong. Un sitio con encanto y un balconcito que da a la calle.

Pasos recorridos 13896

Xx