2005/09/14

Mis problemas con los potingues

Llega un momento en el que uno se plantea ciertas cosas: que si mejor prevenir, que si nunca está de más, los años que van pasando... y esa creciente certeza de 'si ellas, que son tan listas, lo hacen, por algo será ¿no?'.

Dicho y hecho. Pido consejo a algún amigo que también se ha lanzado a probar suerte con las cremas, a un par de consejeras femeninas y me paso por varias tiendas para llevarme el set completo. Reproduzco alguno de los comentarios que acompañaban a las recomendaciones recibidas: hidratante de día ('la ciudad es muy dura y hay que protegerse'), hidratante de noche ('cuando mejor se absorve'), un jabón especial para limpiarse antes de la hidratante ('imprescindible, parte de los tres pasos básicos de Clinique'), la antiojeras (o contorno de ojos), máscara facial ('siempre ligo cuando me la pongo, sobre todo con la de pepino'), jabones de cuerpo, exfoliantes varios y 'producto' para el pelo. Bueno, esto ya lo tenía.

Ahora temo haber entrado en un tunel sin salida, en el que tras la hidratante vendrá la nutritiva ('a los 20 tienes el cutis que te dio tu madre, a los 40 el que te has dado tú mismo/a') y en el que tenderé a compararme con los demás por la cantidad y sofisticación de mis potingues (como en el cuento del reloj de Cortázar). Arggg, sucio mundo competitivo.

Mirándolo por el lado positivo, gano un tema de conversación con las chicas (cualquier táctica es buena si funciona) y me quedo con la satisfacción (igual que pasa en la peluquería) de que, por lo mismo, a mí me han cobrado casi la mitad que a cualquiera de ellas.

Xx